¿Qué hacer cuando quieres matar a alguien?

Ya sabes a qué me refiero...cuando quieres matar a tu querido 'alguien', a ti misma porque se te cae el mismo papel tres veces al suelo o porque te das con la esquina de la cama, quieres matar a tus llaves porque se han escondido en el fondo del bolso, a esa señora mayor que se te ha colado esta mañana en la panadería, quieres matar a la vida misma porque te obliga a salir de la cama y enfrentarte al mundo. A tí, que estás a punto de menstruar y que no estás para nadie.

Mi cama, mi refugio

Mi cama, mi refugio

Querida amiga que estás en tu semana premenstrual, contigo comparto estos 10 consejos.

¿Qué hacer en cuando hasta el más leve incidente te convierte en ira y destrucción?

  1. Respira. Se que es lo típico que te dirá cualquiera, pero hazlo. Tan profundo que incluso te quemen los pulmones. Dos, tres veces...las que puedas, siempre es mejor que soltar esa salvajada que te acaba de venir a la mente al ver a tu jefe.
  2. Suéltalo. Aunque pueda ser un poco burdo y contradiga el consejo 1, suelta lo que te corroe por dentro. ¿Sabes por qué? Porque estás en la semana perfecta para hacerlo, es tu semana de escucharte verdaderamente y decir lo que de verdad necesitas decir. Eso sí, plantéate el qué vas a decir a la cara de quién, porque a veces es mejor gritarle a la almohada o mientras cierras estrepitosamente el armario de la cocina.
  3. Ten cuidado con los armarios de tu cocina. Hoy en día tener un hogar cuesta mucho, no te compliques teniendo que arreglar las consecuencias de tu ira. Si has de dar un portazo (porque a veces verdaderamente se necesita), hazlo cerca, para que las visagras no salten.
  4. Llora. Todo lo que puedas. Es un poco dramático, pero ¿y lo a gusto que te quedas? Yo suelo ponerme una película que me sirva de excusa, hoy he llorado viendo las noticias.
  5. Pon en preaviso a tu compañero de piso/novi@/padres/perro. Yo nunca me disculpo por ser quien necesito ser en cada momento...eso sí, aviso por si mi compañero no tiene tampoco el día, no vaya a ser que la liemos.
  6. Perdónate a ti misma. No te disculpes ni te asustes por encontrarte con la parte más salvaje de tu ciclo. Las mujeres tenemos un don, el de la ciclicidad. Y puede ser que nuestra semana previa a menstruar, todo sea más difícil...pero tenemos la suerte de poder vivir tantísimos momentos brillantes y creativos...que resulta hasta agradable poder dedicarnos unos días a nuestro yo más escondido.
  7. Date permiso. Ojalá todas las organizaciones de trabajo siguieran la premisa del Pioneering Period Policy (de la que os hablaré más adelante) pero la realidad es otra. Da igual como te sientas, en la mayoría de casos vas a tener que enfrentarte al mundo, a tu jefe y a tu familia como cualquier otro día. Pero hay ciertos hábitos que puedes incluir, como bajar el ritmo. Duerme unas horas más, intenta ir a trabajar con un poco menos de prisa, pídete el desayuno que te apetezca y añádele todo el dulce que puedas, no te des la misma caña que siempre en el gimnasio, pídele a tu pareja que te haga la cena, disfruta de tu rooibos calmante viendo tu película favorita... A veces el cambio no está fuera, si no dentro.
  8. Estira. La tensión se acumula, y mucho. Mi cuello me está pidiendo a gritos que me aplique el cuento. Una buena sesión de estiramiento alivia tensión muscular y tensión interna. ¿Te acuerdas del punto número 1? Aquí lo puedes aplicar de forma práctica. Estilos como el yin yoga te ayudará a estirar y trabajar tu flexibilidad de manera suave. Puede que sueltes una lágrima o dos de lo a gusto que te quedas, pero merece la pena.
  9. Prepara tu cuerpo para la hecatombe. Tu cuerpo está a punto de enfrentarse a un pequeño terremoto, va a soltar todo lo que tu cuerpo ya no necesita. Come más verde, más fibra, máz zumitos y menos comida procesada. Intenta evitar los alimentos inflamatorios y prepara tu templo para el gran momento.
  10. Se feliz. Recuerda que todo pasa. En una semana estarás como nueva, se te habrá olvidado y tu 'niña' primaveral resurgirá de la oscuridad con más ganas que nunca de conquistar el mundo.

 

No somos normales, somos mujeres.

Todas las fotos tienen licencia CC0