Dolor menstrual, ¡vete!

Una extraña minoría de mujeres aboga hoy en día por vivir su menstruación sin medicamentos. ¿Qué extraño verdad? Lo denominan chemical-free o drug-free (en inglés todo parece sonar mejor...). En realidad esta tendencia se encarga de usar el conocimiento y el tiempo para tratar dolores y enfermedades, en concreto el dolor menstrual, evitando recurrir al famoso 'pastillazo' o chute indiscriminado de ibuprofeno. Cuando estamos menstruando, a muchas mujeres pueden dolerle diferentes partes de su cuerpo, como ovarios, riñones, cabeza, músculos en general... He oído historias espeluznantes de desmayos y estancias en cama durante 2 o 3 días...si bien es habitual que ocurra, desde luego NO ES NORMAL. 

Hace poco ha empezado a surgir en los medios la noticia sobre un nuevo dispositivo que mediante cargas eléctricas ayuda a disipar el dolor. Este dispositivo no hace uso de ningún tipo de medicamento, su funcionamiento es simple: mediante cargas eléctricas se encarga de 'engañar' a nuestro cerebro, diciéndole que lo que percibe no es dolor. Sin embargo, esos síntomas siguen ahí. Yo me pregunto, ¿de qué sirve enmascarar un dolor que en realidad nos está avisando de que algo no anda bien? El dolor no es más que un dispositivo que utiliza nuestro cuerpo para avisarnos de que ciertos asuntos no están funcionando como deberían.

¿Por qué nos duele la menstruación? 

Este es un tema muy amplio y controvertido también. Hay multitud de razones que llevan a nuestro cuerpo a doler...y más al hablar de una de las zonas más sensibles de una mujer, el útero y los órganos reproductivos. Yo ya llevaba un tiempo autoeducándome y aprendiendo sobre las diferentes razones que llevan a una mujer a sufrir cada vez que menstrúan, pero el año pasado descubrí 'The wild genie' de Alexandra Pope y se me abrió aún más la conciencia. No solo es un dolor puramente físico, existen causas emocionales e incluso hereditarias que con muchísimo esfuerzo y terapia pueden trabajarse. A mi me gustaría comenzar con esta lista de causas que a mí me parecen más asequibles y que con mayor facilidad pueden descubrirse y tratarse. Hay muchas razones, síntomas y causas pero empecemos por las más fáciles de tratar:

  1. Postural. En el sistema de trabajo de la que la mayoría formamos parte, nos tiramos una media de 8 horas al día sentadas trabajando. Yo ahora, mientras escribo, me doy cuenta que estoy con las piernas cruzadas y agazapada delante del ordenador. Con un poquito de atención te darás cuenta de como esta postura tensa tus músculos, los acorta, contribuye a que la sangre fluya peor (incluso que se te duerman las piernas) e impide, de manera general, una postura correcta, balanceada y que permita fluir tu energía. Aquí tienes una pequeña clave; estate atenta, sobre todo los días previos a menstruar y céntrate en adoptar una postura mejor...piensa en el dolor que puedes evitar.

  2. Contractural. Desde luego la causa número uno nos lleva directamente a la causa número dos; una exposición prolongada a malas posturas y un tipo de vida sedentario provoca que éstos dolores se vuelvan crónicos. Existe hoy en día una rama de la fisioterapia enfocada al dolor premenstrual y menstrual. Nuestro útero está sujeto dentro de nuestra pelvis con ligamentos. Cuando estos ligamentos se contracturan o se posicionan de manera diferente a su postura natural, dan lugar a dolores musculares. Un tratamiento manual ofrecido por un fisioterapeuta cualificado muchas veces es efectivo para tratar este dolor y solucionarlo.
  3. Estrés. Sí, lo se. Todos nuestros problemas parecen tener su causa en el estrés...¡pero es que es así! Analiza tus últimos ciclos y comprobarás que aquellos meses donde has sufrido más dolor, casi seguro están relacionados con un periodo de estrés concreto. Exámenes, entregas en el trabajo, problemas personales...creo recordar que cuando estoy de vacaciones en la playa casi nunca sufro el dolor intenso que un periodo de exámenes me ha llegado a provocar, por ejemplo. Baja el ritmo...se creativa. Si no puedes eludir ciertos compromisos laborales, sal de casa con 10 minutos extras para poder ir paseando tranquilamente, en vez de ir corriendo a coger el bus...Planifica tus comidas para poder disfrutar de algún tupper rico que no te cueste nada calentar y consumir. Organízate una actividad placentera en medio de tu caos, aunque sea un baño caliente antes de irte a dormir o una sesión de mascarilla e infusión calmante con rooibos frutos rojos y vainilla. Tu cuerpo y tu mente te lo van a agradecer.
  4. Productos. Este punto muchas veces pasa inadvertido pero es importante estar atentas. El tipo de producto de higiene femenina tiene una consecuencia directa en la manera de vivir nuestra menstruación. Numerosas investigaciones han detectado productos tóxicos en los tampones sintéticos vendidos a gran escala. Estos tampones, blanqueados con cloro, dioxinas y hechos de materiales poco amigables con nuestro cuerpo como el rayón, están en contacto directo con nuestras mucosas. No solo provocan alergias e irritaciones, si no que a la larga debilitan nuestra mucosa vaginal y nuestro sistema inmunológico, dando lugar a infecciones crónicas, hongos, sequedad vaginal y dolor local. Empieza por revisar cómo están elaborados tus productos. Si sospechas que tu dolor puede estar asociado a éstos, prueba a cambiar a la copa menstrual (totalmente hipoalergénica) o a las compresas de algodón ecológico. Te lo aseguro, vas a notar una mejora inmediata.
  5. Actitud. Lo sabemos, nos llevan toda la vida diciendo que tener la 'regla' es una put***. Que es mejor ignorarla y hacer como que no pasa nada. Sin embargo, ningunear e invisibilizar algo que es parte de la vida cotidiana de toda mujer durante una media de 40 años a lo largo de su vida fértil...creéme, no es la manera. Se puede cambiar el chip y empezar a vivir nuestra menstruación en positivo. Introduciendo pequeños cambios en nuestra rutina menstrual, buscando información, reeducándonos y redescubriendo el verdadero poder que tiene nuestro ciclo menstrual (que por cierto, no solo se limita a los días en los que sangramos). Rompe el tabú que aún hoy rodea a la menstruación y empieza a vivirla en positivo.

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PD: No podía dejar de compartir el trabajo de esta artista, que ha hecho su particular protesta a los discursos misóginos del candidato a la presidencia de EEEUU Donald Trump:

Sarah Levy ha usado su sangre menstrual y un tampón para pintar un retrato de Donald Trump.

Sarah Levy ha usado su sangre menstrual y un tampón para pintar un retrato de Donald Trump.